Represas de México, entre las 5 con mayores pérdidas de América
Las grandes presas del país perderán más del 25% de su capacidad original debido a la acumulación de sedimentos, calcula un estudio de la UNU
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La acumulación de sedimentos en las grandes es un problema que poco a poco va reduciendo la capacidad de almacenamiento de agua de las represas, pero que para 2050 generará pérdidas de capacidad de entre un 23% y un 28% en promedio mundial. El pronóstico para México se encuentra en la parte de ese rango.
De acuerdo con una investigación de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) y las universidades canadienses de Ottawa, McMaster y McGill, la capacidad de almacenamiento de unas 50 mil grandes represas en todo el mundo se ha reducido entre un 13% y un 19% hasta la fecha.
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La pérdida global de 2022 a 2050 de la capacidad original de las represas será de entre 4.65 y 6.3 billones de metros cúbicos de agua, lo que equivale aproximadamente al uso anual de agua de India, China, Indonesia, Francia y Canadá combinados.
En el pronóstico, México está entre los cinco países de América con más pérdidas proporcionales por este motivo, pues perderá alrededor del 28% de la capacidad original de sus presas; después de Panamá (37%), Estados Unidos(33%), Uruguay (33%), Surinam (29%)y Canadá (28%). Hasta el momento se calcula que las presas mexicanas ya han tenido pérdidas alrededor del 18 por ciento.
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“La disminución del almacenamiento disponible para 2050 en todos los países y regiones desafiará muchos aspectos de las economías nacionales, incluidos el riego, la generación de energía y el suministro de agua”, dice en un comunicado Duminda Perera, del Instituto para el Agua el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas y coautora del estudio publicado hoy por la revista Sostenibilidad.
El sedimento que llega con los ríos que alimentan a las presas se va acumulando, y puede llegar a estimular las inundaciones río abajo, afectando los hábitats de la vida silvestre y a las poblaciones ribereñas. Además, los sedimentos abrasivos pueden dañar las turbinas hidroeléctricas y otros componentes y mecanismos de las represas, señalan los autores.
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