La historia política de México está llena de dobles propósitos y de acomodos de poder que obligan al espectador a buscar los fines ulteriores de todo lo que se dice y hace.
Hace unos días, la doctora Claudia Sheinbaum mandó al Senado de la República una iniciativa de reforma constitucional que busca eliminar el nepotismo y prohibir la reelección. Dicha propuesta fue aprobada por la Cámara Alta, solo que con una ligera modificación: entrará en vigor a partir de 2030.
Esta alteración a la reforma fue propuesta por los senadores Manuel Velasco (PVEM) y Adán Augusto López (Morena) y permite que durante las elecciones locales y federales que ocurrirán en los próximos años, puedan suceder en el cargo padres a hijos, esposos a esposas, hermanos a hermanas y tíos a sobrinos.
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Lo que dejan ver las propuestas de la Presidenta es que pareciera que el sistema político mexicano manifiestamente está volviendo sobre sus pasos para resolver las mismas tensiones que existían hace casi 100 años cuando se estaba definiendo entre las dos formas de estructurar el poder que quedaron después de la revolución: los cacicazgos locales y el monopolio de las posiciones gubernamentales para una sola fuerza política unificada de forma vertical bajo la figura del presidente en turno.
Ambas de estas formas de organizar el poder parten del mismo presupuesto: la existencia de un solo partido o coalición capaz de ganar las elecciones y mantener el poder. Dentro de Morena, que aspira a que toda decisión política, nacional o local, se tome en su seno, existen representantes de ambos tipos de organización del poder y están tomando decisiones trascendentales.
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Por un lado, la reciente apertura de Morena para aceptar en sus filas a personajes políticos como los Yunes tiene implicaciones para otros grupos caciquiles, como es el caso del de Rocío Nahle. Ambas fuerzas convergen en el Estado de Veracruz y se espera que compitan al interior de Morena para poder ganar las candidaturas de dicho partido, garantizando que sea dicho partido quien cuente con mayor fuerza para competir contra las demás fuerzas políticas.
Sin embargo, con las reformas propuestas por la presidencia, pareciera que se busca organizar el poder para impedir que dichos grupos cuenten con una permanencia que impida la movilidad política que obligaría a actores no pertenecientes a los grupos dominantes en Morena o su coalición a buscar otras opciones, generando a la larga oposiciones relativamente fuertes.
A su vez, y como doble propósito, de haberse aprobado la entrada en vigor de la no reelección en 2027, le hubiera permitido a la presidenta Sheinbaum renovar con mayor facilidad la Cámara de Diputados ese año para contar con más operadores políticos y dominar de forma más contundente la vida política, sin embargo, desde el Partido Verde Ecologista de México se alzó una postura contraria, que, aunque no impide la inclusión de dichas limitantes al poder que son moralmente loables, sí imposibilita que, en el mediano plazo, la presidenta relegue a los grupos que actualmente dominan el congreso, lo que pareciera haber sido el objetivo principal.
Este round lo ganaron los partidarios del cacicazgo.