La Portada | Coyomeapan, el pueblo que tiene miedo
Una disputa que comenzó exigiendo recuento de votos o una nueva elección, ahora mantiene todos los accesos a la comunidad cerrados y con brotes de violencia, además de presencia de personas armadas, lo que ha despertado el enojo y el miedo en este municipio del sureste poblano

Santa María Coyomeapan está a menos de 350 kilómetros de la Ciudad de México y allí sus habitantes tienen miedo. Alguien puede morir, advierten.
Decenas de mensajes que provienen del municipio enclavado en la zona indígena de la Sierra Negra de Puebla, al sur de la entidad, ponen en evidencia cómo un conflicto postelectoral, que pudo ser resuelto hace cuatro meses, en las últimas semanas escaló y desde hace unos días aparecieron personas no identificadas con armas largas. Hay golpes, amenazas y persecución, denuncian.

Es un pueblo tomado, en el desgobierno, ubicado a menos de cuatro horas de distancia de Palacio Nacional, a donde han llegado cartas, mensajes y manifestaciones para denunciar lo que ocurre, pero no han tenido respuesta.
El problema central es que los ganadores del proceso electoral jugaron por los aliados de Morena y los vencidos, que se consideran víctimas de fraude, aseguran tener el respaldo del pueblo. Pero hasta ahora, diversas fuentes del gobierno federal consultadas por ejecentral reconocen que no se tiene un diagnóstico sobre lo que ocurrió en las elecciones ni los personajes confrontados, mucho menos se ha colocado como un tema de riesgo, sólo como un asunto que puede resolver el gobierno local.
Pero el gobernador Miguel Barbosa, cuya oficina está a tres horas de distancia, desde hace un mes se pronunció públicamente por resolver el conflicto; en su lugar la Fiscalía local encabezó la acción del Estado y obtuvo 25 órdenes de aprehensión contra el grupo disidente. Ahora hay cuatro personas presas, una de ellas, la maestra rural Basilisia Montaño Gutiérrez, de quien el presidente López Obrador conoce su trayectoria de lucha comunitaria y que su trabajo es reconocido internacionalmente.
Así, el conflicto que sigue creciendo ya no sólo podría construir un escenario fatal de violencia, sino de cuestionamiento nacional e internacional hacia el presidente, al no resolver y permitir la represión legal de un movimiento con rostro indígena.
El municipio lo integran 44 comunidades indígenas náhuatl, desplegadas a lo largo de un bosque rico en recursos naturales de interés para los grupos criminales, de quienes son una amenaza para la comunidad y que ya ha asomado su presencia.
Durante varios días ejecentral buscó a los protagonistas de este conflicto, pero hasta el cierre de esta edición no se pudo tener contacto con alguno de ellos.
A partir de varias decenas de testimonios de afectados, este periódico reconstruye y exhibe la historia de un conflicto electoral que tiene secuestrado a un pueblo.
El dato. A mediados de septiembre, el Tribunal Electoral del estado confirmó el triunfo de Rodolfo García López.
El brote y transformación
En julio de 2011 David Celestino Rosas ganó la presidencia municipal de Coyomeapan y gobernó hasta 2014, le siguió su hermana Araceli Celestino Rosas en el cargo y para 2018 regresó el médico David Celestino, quien heredaría en esta ocasión a su cuñado, Rodolfo García López, pero con un triunfo adicional, Araceli Celestino se convierte en diputada federal. El escenario de concentrar de nuevo el poder y más amplio, coincidieron habitantes consultados, fue la gota que derramó el vaso.
Medios locales han recogido testimonios de los habitantes, en los que se asegura que la inseguridad y deterioro del municipio ha ocurrido en la gestión de los que llaman “Los Celestinos”, por eso no quieren que continúen. Lo único que pedimos es libertad y paz para nuestros hijos y nietos, para que no vivan de los Celestinos amenazados; pedimos al señor Andrés Manuel López Obrador voltee a ver al pueblo”, señaló Cristina Saldaña, vecina del municipio.
La tensión creció demasiado rápido y el pasado 6 de junio, surgió un grupo denominado Movimiento Unidad, que se opuso al triunfo de Rodolfo García López. La diferencia de votos es por cerca de 168, lo que abrió la oportunidad a la confrontación.
Mientras que el candidato García López se asumía triunfador, el grupo recién creado aseguraba que se hizo trampa, y por eso exigió el recuento de boletas o nuevas votaciones. Unos 500 pobladores, otros aseguran que 300, se apostaron a las afueras de las instalaciones donde se almacenaban los votos. La lectura política de todas las autoridades, municipales, estatales y federales fue equivocada, relatan quienes han estado cerca del conflicto, lo que imaginaron sería una protesta momentánea, acumula, hasta ahora, 145 días, y acumula más adeptos de Coyomeapan.
Día y noche los pobladores se mantienen vigilantes de las boletas. Y no sólo eso, comienzan a organizarse en diferentes células de trabajo, desde alimentos, vigilancia, planificación de actividades y demás necesidades que surjan para la protesta. Se respira, aseguran, una enorme solidaridad.
“La gente está enojada, pero no es una pelea por partidos o entre partidos políticos, sino de justicia y compromiso social”, relató una persona cercana al municipio. Y la explicación es sencilla, añadió, la familia de Rodolfo García López (el candidato legalmente ganador) se apoderó del poder político municipal desde 2011, primero de la mano del PRI, luego simpatizando con el grupo del exgobernador Rafael Moreno Valle, y para la pasada elección con la coalición del Partido del Trabajo (PT) y del Pacto Social de Integración (PSI). “Hay comunidades que consideran que no han hecho su trabajo político y por eso no quieren que permanezcan en el poder”, añadió la fuente. Y eso se reflejó en los votos, mientras que García López obtuvo oficialmente el 49.95% de los votos, su contendiente más cercano alcanzó 46.89 por ciento.
La indignación de un extenso de grupo de pobladores, para entonces contabilizaban cerca de mil, explican, que un grupo de ellos se lanzaron el 28 de junio a las afueras de Palacio Nacional, para lanzar un mensaje al presidente de la Republica y a la Secretaría de Gobernación. Pero no hubo respuesta.
De acuerdo con la información recabada por ejecentral, desde las oficinas de la presidencia se consultó al gobernador Barbosa cuál era la situación y el mandatario morenista aseguró que era un movimiento sin base social y que se revisaba el caso en las instancias electorales.
Cuando esta protesta se hizo pública en la capital del país, los líderes de Antorcha Campesina, una organización identificada y utilizada por el PRI en el pasado, encontraron una oportunidad para recuperar la fuerza que han perdido. Lo mismo hizo la diputada de Morena Inés Parra.
Estas adhesiones permitieron que el Movimiento Unidad se fortaleciera aún más. Ya no sólo eran vecinos ayudándose mutuamente, relataron, sino comenzaron a recibir la asesoría y el apoyo de grupos externos afines, lo que fortaleció su estrategia y movimiento internamente.
Fue entonces que García López acusó de manera pública a los integrantes de la Antorcha Campesina como un grupo de interés involucrado. Señaló que su equipo sufrió amenazas y agresiones físicas de que las hizo responsables a “pseudo líderes” encabezados por el priista Guillermo Abasolo, además de insinuar la probable participación de los exlegisladores Edith Villa Trujillo y Lisandro Campos Córdoba.
Pero pese a las denuncias e inconformidades, los tiempos electorales continuaron su curso. Y fue a mediados de septiembre cuando el Tribunal Electoral del estado confirmó el cómputo municipal que le dio el triunfo al esposo de la legisladora morenista, pero a finales del mismo mes el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación revocó la resolución TEEP-1-055/2021 que le daba el triunfo a Rodolfo García López como presidente electo de Coyomeapan.
Finalmente, a inicios de octubre los magistrados del Tribunal Electoral de Puebla (TEEP) declararon improcedente la impugnación que había presentado el PRD en contra de la elección de Rodolfo García como presidente municipal, y en consecuencia se ratificó su triunfo. Pero no gobierna dentro del municipio, sino desde Tehuacán, Puebla.
El 22 de julio fue la fiesta patronal, una fecha muy importante para los habitantes de Coyomeapan, se organizó por los integrantes del Movimiento Unidad, lo que dejó en claro la ausencia de las autoridades, porque entonces lo que era un grupo de habitantes que protestaban y exigían nuevas elecciones se transformó en lo que se autodenominó el nuevo mando de gobierno.
Fue entonces, en tan sólo un mes, que los integrantes de este grupo comenzaron a discutir el cambiar a usos y costumbres, haciendo a un lado el modelo electoral tradicional.
Y ocurrió algo más, explican, ante la indiferencia de los gobiernos estatal y federal, los integrantes del movimiento comenzaron a mostrar su enojo contra las autoridades que no los escuchan. Es entonces que tomaron las instalaciones de la presidencia municipal y la comandancia de policía, algunos se visten de camuflaje y con el argumento de impedir el paso a “Los Celestinos” cierran todos los accesos a Coyomeapan.
Para el 31 de agosto, llegaron a Coyomeapan policías estatales y funcionarios del Instituto Estatal Electoral (IEE), para trasladar las boletas electorales que el Movimiento Unidad protege desde el día de la jornada. Aunque impiden que se las lleven, acuerdan que representantes de los inconformes se presenten al día siguiente en Ajalpan, Puebla, para iniciar una mesa de diálogo.
Fue una trampa. El 1 de septiembre, tres representantes del Movimiento Unidad, llegaron a la cita y son detenidos por la fiscalía estatal, acusándolos de diferentes cargos. De inmediato el Movimiento Unidad los declaró presos políticos, y entonces se declaran en resistencia.

¿Sabías que? La permanencia de la familia del ahora expresidente municipal, David Celestino Rosas, ha durado más de 12 años
La violencia empieza
La activista Basilisa Montaño Gutiérrez, integrante de la organización Unidad de Coyomeapan fue detenida junto con Eruviel Aguilar y Adán Anastasio González, supuestamente por haber cometido actos vandálicos. Pero las detenciones fueron calificadas por activistas, pobladores y legisladores como una acción arbitraria, al oponerse al cacicazgo de la familia de Celestino Rosas.
“Tomaron la presidencia, incendiaron la presidencia, incendiaron material electoral, secuestraron personas, golpearon personas, retuvieron autoridades. La fiscalía tomo conocimiento de muchos hechos gravísimos”, acusó el gobernador Miguel Barbosa Huerta en conferencia una semana después de la detención.
En contraparte, la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación que encabeza Alejandro Encinas Rodríguez informó que brindaría acompañamiento al movimiento Unidad por Coyomeapan y los integrantes que están presos en el penal de Tehuacán, reconociéndolos como una organización integrada por más de 4 mil personas originarias de ese municipio que “han visibilizado situaciones en detrimento de la población más desfavorecida, además de tener una participación en asuntos públicos de manera activa”.
En su comunicado la Segob destacó que, “amerita especial mención el activismo de Basilisa Montaño Gutiérrez, mujer indígena perteneciente a la comunidad nahua de la sierra de Puebla y representante de la organización de la sociedad civil Copalxóchitl, con una trayectoria reconocida a favor de los pueblos originarios de dicha entidad y quien, además forma parte del Consejo Consultivo del Inmujeres”.
Pero ni el gobierno local ni el federal hicieron más. Sólo fueron declaraciones públicas. Al contrario. Pese a las denuncias e inconformidades, fue a mediados de septiembre cuando el Tribunal Electoral del estado confirmó el cómputo municipal que le dio el triunfo al esposo de la legisladora morenista, pero a finales del mismo mes el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación revocó la resolución TEEP-1-055/2021 que le daba el triunfo a Rodolfo García López como presidente electo de Coyomeapan.

Finalmente, a inicios de octubre los magistrados del Tribunal Electoral de Puebla (TEEP) declararon improcedente la impugnación que había presentado el PRD en contra de la elección de Rodolfo García como presidente municipal, y en consecuencia se ratificó su triunfo.
Para impedir que el pasado 15 de octubre asumiera el cargo, el Movimiento Unidad, desde la resolución de las autoridades electorales, fortalece el control policial de sus retenes y mantienen cerrados los acceso del pueblo e inician patrullajes día y noche.
Para el día que debía asumir el cargo, el grupo en resistencia realizó una marcha en rechazo a Rodolfo García, en la que calcularon que acudieron más de dos mil personas. Al mismo tiempo, el alcalde legalmente ganador tomó posesión, pero desde otro municipio, el de Ajalpan.
La actividad económica se ha detenido, los servicios públicos funcionan a la mitad o menos, como el caso de la atención médica, y comenzaron a verse a personas no claramente identificadas, portando armas largas.
También han comenzado a ser golpeados vecinos del lugar y otros brotes de violencia que aún son inexplicables para los pobladores.
El martes pasado Basilisa Montaño compartió, desde el penal poblano, una carta dirigida a sus colegas en la organización a quienes agradeció su apoyo y los instó a mantenerse firmes y no bajar la guardia. “Ni un paso atrás, compañeros (…) nuestro deber como Unidad de Coyomeapan es mantenernos firmes para alcanzar nuestros objetivos y nuestras metas…”. El llamado de resistencia de la activista se dio luego de que el sábado pasado, Luis Fernando Espinoza, un joven de 23 años integrante del movimiento fuera baleado y macheteado por hombres armados, cuando regresaba de sus labores en el campo en la zona conocida como la Cuarta Sección del municipio. Según las denuncias anónimas, los agresores estarían vinculados con la familia de Celestino Rosas. Hasta este martes el estado de salud del joven activista se reportaba como grave.
Desde entonces, explicó uno de los vecinos de Coyomeapan, “las calles están vacías, hay una sensación de zozobra, los servicios de salud se han reducido al mínimo, la pandemia de COVID19 afectó gravemente la economía y ahora es casi nula, los días y noches son de tensa calma, el pueblo es una bomba de tiempo”.