Sandra y la oposición

4 de Abril de 2025

Guillermo Sesma

Sandra y la oposición

GUILLERMO SESMA

Fue apenas el pasado jueves 26 de enero que las redes y los noticiarios se inundaron de escandalosos videos en los que Sandra Cuevas, alcaldesa de la Cuauhtémoc, increpaba a funcionarios y policías de la Ciudad de México.

¿Qué fue lo que pasó? A decir de Juan José Serrano, secretario de la Contraloría General de la Ciudad de México, derivado de una “denuncia ciudadana” al Órgano Interno de Control en la que se mencionaba la existencia de “propaganda” al interior de la Dirección General de Desarrollo Social perteneciente a la alcaldía Cuauhtémoc, se procedió con la indagatoria. En pocas palabras, alguien abrió la boca y le dieron el “pitazo” a la autoridad de que en instalaciones de la alcaldía había paquetes de propaganda.

Hasta dicho recinto se apersonó Juan José Serrano, eso sí, muy bien acompañado de numerosos policías por aquello de que la alcaldesa Sandra Cuevas es de “armas tomar”. Ahí fueron hallados 13 paquetes con papeletas en contra de la jefa de Gobierno de la capital, Claudia Sheinbaum.

La visita de Serrano fue sin aviso ni notificación, tenía la clara intención de agarrarlos con las manos en la masa y, a decir de muchos, así fue. Pocos minutos después llegó la alcaldesa encarnada en pantera dispuesta a confrontar a quienes, sin orden alguna, acababan de ventilar que había propaganda irregular en su alcaldía.

El coraje y los nervios traicionan aún al más plantado, lo cierto es Sandra Cuevas medio reconoció y medio negó ser la autora y distribuidora de los panfletos en contra de Claudia Sheinbaum. ¿Por qué lo hizo? Sigue siendo una incógnita. Y no sólo eso: aprovechó la presencia de medios de comunicación para, a coro con algunos de sus colaboradores, decir que le “iban a partir la madre (sic)” a la jefa de Gobierno.

Poco tardaron los demás alcaldes de oposición, así como algunos liderazgos, en pronunciarse a favor de Sandra Cuevas; convertían en victima a quien presuntamente se le señala por quebrantar la ley.

Muchos dirán que fue un exceso la cantidad de policías que fueron al operativo y tienen razón, otro tantos dirán que “es mucha casualidad” que los agarrarán con las manos en la masa”, algunos menos argumentarán que esos panfletos nunca estuvieron ahí y fueron sembrados por la Contraloría.

A estas alturas, todos los implicados hicieron un poco el ridículo, pecan de cándidos e ilusos. Pensar que las fuerzas políticas de este país no están jalando agua para su molino, aun cuando no es temporada electoral, es “chuparse el dedo”. Así lo demostraron los cientos de espectaculares con la imagen e Claudia Sheinbaum que aparecieron a lo largo y ancho de todo el país; un ejemplo es la aparición de panfletos como los que fueron localizados en las oficinas de Sandra Cuevas. Ahora unos y otros se escandalizan como viejas beatas, como si no fueran parte del mismo sistema que ha permitido que esto suceda.

Si la oposición quiere capitalizar las irregularidades en las que caen los morenistas o en particular la jefa de Gobierno, debe, como primer paso, dejar de tener esas mismas prácticas que tanto critica, pues si bien es cierto que no había orden para allanar las oficinas, y eso lo podría convertir en un operativo ilegal, también lo es que ningún funcionario de las alcaldías ni recursos económicos de las mismas, puede o debe ser usado con fines partidistas.

Si Claudia Sheinbaum quiere evidenciar que está bajo ataque de la oposición y que sus adversarios usan toda clase de artimañas ilegales para dañarla, debería empezar por parar sus giras de fin de semana por toda la República, así como la repentina, casual e ilegal aparición de cientos de espectaculares.

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