Demócratas se miden en segunda ronda del debate hacia 2020
Se enfrentan Biden, favorito en las encuestas, con el número dos, el senador filosocialista Bernie Sanders
El exvicepresidente de Estados Unidos Joe Biden acaparará la atención este jueves, cuando se mida en Miami con otros nueve aspirantes a la nominación presidencial demócrata en otra ronda del primer gran debate en la carrera para desbancar a Donald Trump en 2020.
Elizabeth Warren, consolidada como precandidata de primer nivel con su discurso anti Wall Street, marcó el tono de la entrega del miércoles de esta contienda, presentada en dos partes por la inusitada cantidad de interesados en llegar a la Casa Blanca en los próximos comicios.
El ex congresista Beto O’Rourke, el senador Cory Booker, el ex alcalde de San Antonio Julián Castro y el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, también se destacaron en la discusión, que abarcó desde la desigualdad económica y la atención médica hasta el cambio climático, la violencia con armas de fuego, la relación con Irán y la inmigración.
Todos cuestionaron las políticas de Trump, quien ya anunció que busca la reelección, pero divergieron en cuanto a cómo el próximo presidente debería virar al país a un rumbo más progresista.
La ronda de este jueves, también en Miami, enfrenta a Biden, de 76 años y favorito en las encuestas de intención de voto en la interna demócrata, con el número dos, el senador filosocialista Bernie Sanders, de 77.
También participarán los prometedores Kamala Harris, senadora y única mujer negra en liza, y Pete Buttigieg, el alcalde gay de South Bend, Indiana.
“Socialismo corporativo”
Millones de estadounidenses se interiorizaron recién el miércoles de la carrera presidencial que se avecina, a pesar de una fuerte campaña en estados de votación temprana.
Lo que escucharon primero fue la promesa de un “gran cambio estructural” de Warren, tercera en los sondeos, y única con dos dígitos entre los candidatos que se enfrentaron la víspera.
“Cuando tienes una economía a la que le va muy bien para aquellos que tienen dinero, pero no tan bien para los demás, eso es corrupción pura y simple”, afirmó.
Ese tema probablemente será abordado por Sanders, quien denunció el “socialismo corporativo” de Trump en una columna en The Wall Street Journal.
El presidente, dijo, “usa el poder del gobierno y los recursos de los contribuyentes para enriquecerse él y sus amigos multimillonarios”, mientras deja al estadounidense de a pie luchando por sobrevivir.
La inmigración, un gran tema
La creciente crisis fronteriza, la detención de niños migrantes en condiciones pésimas y una fotografía impactante de un salvadoreño y su hija ahogados en el Río Bravo provocaron tensos intercambios el miércoles sobre las políticas de inmigración.
Julián Castro, exsecretario de Vivienda de Barack Obama, quien aspira a convertirse en el primer presidente hispano de Estados Unidos, dijo que lo primero que hará será descriminalizar los cruces de frontera y eliminar la política de “cero tolerancia” de Trump.
De Blasio se ganó un fuerte aplauso cuando se dirigió a los ciudadanos negando que los inmigrantes hayan creado sus problemas. "¡Los inmigrantes no les hicieron eso!”, dijo. “Las grandes corporaciones les hicieron eso”.
La senadora centrista y exfiscal Amy Klobuchar también se apresuró a defender a los inmigrantes, diciendo “ellos son Estados Unidos”.
Castro, O’Rourke y Booker hablaron en español, cortejando abiertamente a un sector de votantes cada vez más influyente.
Más que ningún otro precandidato, Warren reveló sus prioridades si llega a la presidencia, como instituir un impuesto a la riqueza, dividir a las grandes empresas de tecnología y hacer cambios en el sistema electoral.
“Estoy en esta lucha porque creo que podemos hacer que nuestro gobierno, nuestra economía, nuestro país, funcionen no solo para los que están en la cima”, dijo.
Pero aunque comenzó con firmeza, Warren “se mantuvo en gran medida en silencio durante la segunda mitad del debate”, opinó David Barker, profesor de gobierno en la American University en Washington, quien consideró que su disposición a eliminar el seguro de salud privado “es un regalo para los republicanos”.
Muchos precandidatos se pronunciaron a favor de que Trump sea sometido a un proceso de juicio político.
El mandatario, en viaje a Japón para la cumbre del G20, no perdió la oportunidad de golpear a sus posibles oponentes en Twitter. "¡ABURRIDO!”, fue su veredicto.
La semana pasada, un sondeo arrojó que Trump perdería en Florida, un estado clave en las presidenciales.