El paro de labores en el Poder Judicial Federal llega a un momento crítico, y nadie debería desestimarlo. Los trabajadores, jueces y magistrados incluidos, de los tribunales locales de las entidades federativas han empezado a cobrar conciencia de que el proyecto de Reforma Judicial avanzará sobre ellos y sus puestos de trabajo también, en cuestión de unos cuantos meses, si todo sigue la ruta trazada en Palacio Nacional.
El Poder Judicial de la Ciudad de México es un ejemplo, pues a pesar de la operación del magistrado presidente, Rafael Guerra, para evitarlo, el discurso de la solidaridad, por conveniencia, con los trabajadores del Poder Judicial federal ya prendió entre los empleados de la justicia local.
Los juzgados del fuero común han empezado a suspender labores, y eso implica detener el avance, lento, pero avance al fin, de las decenas de miles de juicios que se gestionan en sus oficinas. Divorcios, pago de pensiones alimenticias, cobros de deudas, lanzamientos por falta de pago de rentas, incumplimientos y rescisiones de contratos: todo se empieza a detener con las consecuentes afectaciones colaterales a personas y negocios que la situación propicia.
Ese mismo ambiente de incertidumbre, temor e inconformidad crece en los juzgados locales de las otras 31 entidades federativas. ¡Cuidado!