De manera curiosa, a muchos días de haber estallado el escándalo por el Pacto de Bucareli, dos afectados por la revelación,
Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación y testigo de calidad en el acuerdo secreto entre el PAN y el PRI, y la dirigente nacional de este partido,
Beatriz Paredes, se sacaron de la manda una explicación que le da cuadratura al círculo. El pacto está claro: es de gobernabilidad. Nada menos, y todo eso de más. Si el mensaje de este
spin fructifica, Paredes podrá decir que actuó en bien de la patria, no sólo del estado de México, y a Gómez Mont no podrán acusarlo de haber sido testigo de calidad de algo infame y particular, con lo cual ambos saldrían como grandes políticos que piensan en el largo plazo, aunque sea una semana después.