Tamaulipas se ha vuelto un estado disfuncional. En una cadena de eventos sucesivos en escasa semana y media, la delincuencia organizada asesinó a 72 migrantes indocumentados porque no quisieron trabajar para narcotraficantes, un presidente municipal fue asesinado y un exitoso político priista, con apellido ícono en la televisión mexicana, fue secuestrado.
Redacción EjeCentral.com.mxTamaulipas se ha
vuelto un estado disfuncional. En una cadena de eventos sucesivos en
escasa semana y media, la delincuencia organizada asesinó a 72 migrantes
indocumentados porque no quisieron trabajar para narcotraficantes, un
presidente municipal fue asesinado y un exitoso político priista, con
apellido ícono en la televisión mexicana, fue secuestrado.
El gobernador Eugenio Hernández se mantiene callado. Su gobierno,
rebasado. Funcionarios del PRI que lo han visto recientemente lo han
notado desencajado, sin reponerse del asesinato del candidato a
gobernador Rodolfo Torre Cantú en junio pasado, aunque contra la
decisión del partido, él mismo violentó los estatutos para imponer como
sucesor al hermano del político abatido, Égido Torre Cantú.
La violencia que azota Tamaulipas desde principio de año, después de
cinco de relativa tranquilidad, llegó intempestivamente tras la muerte
de Arturo Beltrán Leyva, con lo que el cártel que encabezaba colapsó y
en el desmoronamiento se dio la fractura del Cártel del Golfo y su brazo
armado de Los Zetas. Estos dos grupos que tenían su asiento en
Tamaulipas, comenzaron a pelear por el estado.
La espiral de violencia que arrastró la frontera tamaulipeca se extendió
rápidamente al resto del estado y contaminó al norte de Veracruz y a
Nuevo León, estado que se encuentra sumido en la misma dinámica de
confrontación. La violencia acompañó todo el proceso electoral en
Tamaulipas, que se empañó en sus principios con el asesinato de un
candidato a presidente municipal de Valle Hermoso, y con la
decisión del PAN de congelar a un precandidato por sus presuntas
relaciones con el narcotráfico y decidir todas las candidaturas locales
desde la ciudad de México.
Pero lo que desencadenó la violencia contra políticos, fue la
desaparición de un contenedor del Puerto de Altamira, supuestamente que
pertenecía a Los Zetas, tras lo cual, unas cuantas semanas después,
asesinaron a Torre Cantú.
La violencia no dejó de crecer.