Por Álvaro Ávila
La portada del número 825 de la desaparecida Revista política Cambio en
Colombia, de abril 23 de 2009, fue para un personaje desconocido hasta ese
momento: Sebastián Romero, de entonces 29 años, el único político abiertamente
homosexual en ese país sudamericano al que la publicación llamó "El Milk
Colombiano" (en honor a Harvey Milk, activista estadounidense que con la
bandera de los derechos de los homosexuales ganó una elección en California en
1977) y que con 1060 votos ganó una curul como representante local de una
popular zona de Bogotá.
Para Romero, biólogo de profesión y más político por razón, llegar a ocupar un
puesto de representación popular en el periodo 2008-2011 no significa sólo un
avance de esa minoría en Colombia, sino la oportunidad de que las leyes sean
iguales para todos llámense lesbianas, gays, bisexuales o transgeneristas
(LGBT).
"No se pide ni se pelea cosas extraordinarias, sólo la igualdad",
señaló Romero en entrevista con EjeCentral, quien al preguntarle si es verdad
que Colombia es una nación moderna en materia de derechos para las personas del
mismo sexo en Latinoamérica sonríe y responde: "puede ser, depende como se
vea, pero resulta que la mayoría de las leyes que nos favorecen se han
empantanado en el Congreso y en la Cámara y entonces ha sido la Corte
Constitucional (máximo tribunal de la justicia en Colombia) la que ha fallado a
favor".
Desde 1994 y en controvertidos procesos, la ley en Colombia ha ido
estableciendo para las parejas gays los derechos patrimoniales, la afiliación a
salud como beneficiario de compañero permanente del mismo sexo; deber y derecho
de alimentos entre compañeros y compañeras del mismo sexo; afiliación de la
pareja al sistema de salud y la seguridad social, el punto es que la mayoría de
esas leyes han seguido el curso natural de proyectos de ley, avalados por
políticos de partidos tradicionales pero que naufragaban en las distintas mesas
de discusión, por lo que el salvavidas final estaba en las manos del máximo
tribunal.
En enero de 2009, la Corte reconoció la igualdad de derechos entre parejas
heterosexuales y homosexuales, pero el tema se vuelve espinoso cuando se
discute la adopción y el matrimonio, los únicos derechos que no tiene las
uniones gays en Colombia.
Cuando la resolución de la Corte Constitucional acaparó los titulares de los
medios en ese mes de enero, en un hecho inédito Monseñor Fabián Marulanda,
secretario de la Conferencia Episcopal colombiana declaró por primera vez que
"está bien que se garanticen los derechos patrimoniales de las uniones
homosexuales".
Romero, del partido Polo Democrático Alternativo (considerado de izquierda),
las agresiones que su equipo y él enfrentaron cuando repartían propaganda en
las calles de Bogotá para la campaña y las grillas de por sí
"normales" en la política, muestran que a pesar de los logros
alcanzados en materia de seguridad social, dista mucho la realidad de ese
colectivo traducida en los crímenes contra homosexuales (que no hay una cifra
exacta en ese país) y la señalización de sectores conservadores y de los
partidos tradicionales, por lo que comenta que además pelear por la adopción y
el matrimonio, él ve como necesario que en las políticas públicas de Colombia
-como por ejemplo proyectos de cohesión social y el establecimiento en el censo
la pregunta de la orientación sexual- y de otros países latinoamericanos
contemplen espacios para la población LGBT.
En el texto de la revista Cambio se señalaba que la legislación colombiana es
la más avanzada en la región porque las parejas homosexuales "no sólo
disfrutan de los derechos de salud y pensiones, sino también del derecho a no
declarar contra su pareja, adquirir vivienda y protegerla como patrimonio
familiar inembargable, y si la pareja es extranjera puede reclamar la
nacionalidad colombiana en las mismas condiciones de una unión
heterosexual". Estos derechos se han conseguido con los argumentos del
derecho y sin la necesidad de campañas electorales, que quizá, señala la
revista, hubiesen fracasado si se hubieran planteado como proyectos de ley.
A pesar de los avances, para el llamado Milk colombiano, los derechos de los
LGBT en su país son un hecho pero que necesariamente han sido conseguidos por
la vía de la Corte Constitucional, aún así afirma que cada vez más políticos de
partidos tradicionales entienden que una minoría deja de serlo en un proceso
electoral por lo que para las próximas elecciones de Congreso, este domingo 14
de marzo y las presidenciales del mes de mayo, son más los candidatos que
hablan de derechos de los homosexuales, aspecto que antes era impensable