Florence Cassez: "Me quieren castigar; que no hable con la prensa"
Lunes 17 de Agosto 12:00 am image Comentarios

En una conversación con EjeCentral, la francesa sentenciada a 60 años de prisión por secuestro, asegura que por un montaje de la AFI sobre su captura, la opinión pública no cree su inocencia
Por Álvaro Ávila

Porque mi proceso ha estado lleno de irregularidades, de mentiras. Desde mi detención que fue el 8 de diciembre de 2005, pero dijeron que había sido el 9 de diciembre, mostrándole ese día a un país entero a través de la televisión que yo cuidaba a unos secuestrados, cuando se ha comprobado que me tuvieron 24 horas incomunicada, sin abogado, sin poder efectuar una llamada, y sin saber el motivo de mi detención. La misma AFI reconoció que ese operativo había sido un montaje. Obvio que toda la opinión pública desde ese momento me consideró culpable y lo único que yo he hecho es demostrar que esto ha sido un montaje.

Este jueves 13 de agosto desde París, la llamada Comisión de Apoyo de Florence Cassez fue contundente: pidió boicotear a México para que los franceses no vengan al país, esto por el hecho de que el gobierno de México no respeta la Convención de Estrasburgo, mecanismo por el cual Cassez podría ser trasladada a su nación.

Florence Cassez (Lille, Francia, noviembre de 1974) fue sentenciada a 60 años de prisión enfrentando cargos de violación a la ley federal contra la delincuencia organizada, tres cargos de privación ilegal de la libertad en modalidad de secuestro y posesión de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército.

Cassez fue detenida el 8 de diciembre de 2005 en la carretera federal a Cuernavaca en compañía de Israel Vallarta, líder de una banda de secuestradores. Ambos fueron presentados en un operativo al día siguiente como si fuera un operativo en directo.

En el caso Cassez están involucrados altos jefes de la policía, las cadenas de televisión, las voces de esos familiares secuestrados que piden que ella se quede a pagar su pena en el país México y hasta los presidentes de Francia y México.

En una conversación, la ciudadana francesa a pregunta expresa si piensa en el suicido, dice que no y pide justicia.

En México literalmente nadie quiere a Florence Cazzez. Organizaciones civiles de lucha antisecuestro la consideran culpable e inisisten en que se debe de quedar a pagar; por el otro lado está su país, donde la consideran inocente, una víctima y que muestra su respaldo incondicional, encabezado por el presidente Nicolas Sarkozy.

¿Cómo vive con esas dos posturas?
En México soy la secuestradora y es muy hostil. Al principio me costaba mucho trabajo vivir con esa idea, pero lo puedo sobrellevar porque soy inocente. Con el apoyo de Francia me siento afortunada, y más por las muestras de respaldo que me da la gente, con las cartas que me envían, donde esas personas creeen en mi inocencia.

¿Por qué en Francia creen en su inocencia?
Cuando mi abogado francés vino a México, se reunió con su par mexicano para escuchar el caso. Leyó y reeleyó el expediente, lo analizó, me conoció y se dio cuenta que mi caso había sido un montaje. Entonces él empezó a ser ruido en Francia y periodistas de mi país se interesaron y comenzaron a entrevistarme.

Usted es una especie de heroína en su país: ha salido en la portada de Paris Match, el semanario Elle también le ha dado espacio y periódicos importantes como Liberation y Le Monde han hecho un gran despliegue al "caso Cassez" ¿es Florence un personaje mediático?
No. No soy una actriz, siempre hablo yo, el ser humano y la gente lo siente, siente al ser humano y por eso es que recibo muestras de apoyo, no porque sea francesa me creen, además está comprobado que en mi caso se han cometido atropellos y eso se ha demostrado.

¿Qué atropellos? y ¿Por qué México no le cree?
Porque mi proceso ha estado lleno de irregularidades, de mentiras. Desde mi detención que fue el 8 de diciembre de 2005, pero dijeron que había sido el 9 de diciembre, mostrándole ese día a un país entero a través de la televisión que yo cuidaba a unos secuestrados, cuando se ha comprobado que me tuvieron 24 horas incomunicada, sin abogado, sin poder efectuar una llamada, y sin saber el motivo de mi detención. La misma AFI reconoció que ese operativo había sido un montaje. Obvio que toda la opinión pública desde ese momento me consideró culpable y lo único que yo he hecho es demostrar que esto ha sido un montaje.

Usted insiste en que el proceso está lleno de irregularidades, pero está en México ¿En qué acciones seguirá trabajando?, ¿dónde recurrirá?, ¿cree en la justicia de México?
Claro que siempre intentaré con hechos demostrar que soy inocente, que yo no pertencía a una banda de secuestradores, quizá no quedarme callada ha significado un costo. Mi caso ha sido estudiado por varias organizaciones de derechos humanos y el próximo pasó será ir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

¿Cree en la justicia de México?
Creo en la justicia.

¿Creyó en la comisión binacional compuesta por funcionarios de México y Francia (que surgió cuando el presidente Sarkozy visitó México en marzo pasado) y la cual determinaría si usted se iba o no a Francia? ¿Todo esto fue una farsa tras conocerse que se quedaría en nuestro país?
Sí creí en ella (la comisión). A mi nadie me dijo que era una farsa. Hoy no le puedo decir qué pasó realmente. La pregunta que yo haría es ¿para qué se tomaron "tres semanas", que se convirtieron en tres meses en estudiar mi caso? Además, es un honor que sea el presidente Calderón el que me haya dado mi lugar, diciendo en una conferencia de prensa que yo me quedaría en México.

Cómo interpreta el que el presidente de su país, Nicolas Sarkozy, la apoye, cuando él no tiene un historial a favor en defender los derechos humanos, ¿es cuestión de política, de ganar adeptos en próximas elecciones?
El tiene un interés y es un interés humano. Mis respetos para el presidente.

¿O sea que sí le cree?
Por supuesto que le creo.

Alejandro Martí e Isabel Miranda de Wallace, son dos de los ciudadanos que encabezan organizaciones en contra del secuestro y que han manifestado y exigido a las autoridades que usted se debe de quedar a cumplir en México la pena que le fue impuesta ¿Si tuviera oportunidad de hablar con ellos qué les diría?
Que chequen mi expediente; que investiguen, que no se aferren conmigo. Ellos sufren por la pérdida de sus hijos, por la mala investigación de los cuerpos policiales y yo estando en una cárcel acusada de un delito que no cometí.

Usted dice que no quedarse callada ha significado un costo, ¿a qué se refiere?
Porque el 5 de febrero de 2006 estando yo arraigada hago una llamada a un programa de televisión donde Genaro García Luna (el entonces director de la AFI) declaraba, según él, que mi detención había sido el 9 de diciembre y yo, al aire, le dije que eso no era cierto, que había sido detenida el día anterior. Esa Agencia admitió que el operativo dado a conocer por los medios era en efecto una recreación.
En las aclaraciones públicas se dijo que fue un error. Cuando se le cuestiona a la autoridad la validez de la investigación, ésta dice que la recreación no incidía en la validez legal, y nueve días después, el 14 de febrero, la señora Cristina Ríos y su hijo, Christian Hilario Ramírez, quienes habían sido rescatados de la casa donde supuestamente yo estaba, cambiaron su declaración inicial. En la primera declaración (12 de diciembre de 2005), ambos, mamá e hijo, dijeron no reconocerme ni físicamente ni por mi voz; y en la ampliación de la declaración (14 de febrero de 2006), ambos empezaron a hablar de mi acento, de mi color de piel, qué yo era quienes había estado con ellos.

¿Y cómo es que estando arraigada la dejan hacer una llamada a un programa de televisión y cómo sabía de qué iba a tratar ese tema?
Porque tenía derecho a llamar, pedí el permiso a los agentes de la AFI, debía anotar a dónde era la llamada, cosa que no hice por obvias razones, me moría de miedo, no lo niego, y sabía que ahí se trataría el tema porque ya había hablado con la periodista, quien me había dicho que el funcionario estaría esa noche ahí. Cuando hablaba, a los dos minutos, no sé exactamente cuánto tiempo había pasado, veo que llegan los AFI y colgué. Sé que ahí firmé mi sentencia de muerte.

¿O sea que según usted evidenciar a un funcionario entorpeció el proceso?
No me arrepiento.

Pero si bien la señora Ríos y su hijo cambian la declaración, Ezequiel Yadir Elizalde, la tercera y última persona que estaba secuestrada, desde el principio dijo que sí la reconocía, que era usted quien lo inyectaba.
El señor Ezequiel afirmó que durante su cautiverio yo lo había amenazado con cortarle un dedo para enviárselo a su padre y que por ello había sentido un piquete en el dedo meñique de su mano izquierda. De acuerdo a un dictamen médico que no fue contradicho ni objetado por la parte acusadora, se pudo concluir que la característica descrita, el llamado punto de coloración roja, corresponde a una petequia (mancha pequeña en la piel, debida a una efusión interna de sangre) y no a una cicatriz por punción previa, además siete meses después, en junio de 2006, el punto seguía apareciendo.

Elizalde siempre ha dicho que a usted la reconocía.
Su primer dato es reconocer un pelo güero que se salía del pasamontañas. Con pruebas elaboradas por las autoridades se ha comprobado que soy pelirroja de nacimiento y que no presento indicios de haber tenido el pelo teñido de rubio. Es más, cuando vino Sarkozy y él volvió a declarar que me reconocía, se comprobó que el punto seguía apareciendo.

¿Usted no lo conoce?
No.

¿Alguna vez se ha resignado y decir "hasta aquí llegó"?
Jamás. Hay momentos de mucha tristeza y confusión, pero pienso en mi inocencia, en mi familia, en la gente que quiero y que me cree, y eso me da la fuerza para seguir.

¿Ha pensado en suicidarse?
No, esa es una versión que se ha manejado, tampoco tomo ninguna medicina; no estoy medicada.

Usted lleva tres años y medio recluida, ¿en este lugar (la cárcel) hay momentos felices?
El concepto de felicidad para mí ha cambiado. Ahora soy feliz cuando hablo con mis papás, cuando les escucho decir que me aman, sé que ahí están; cuando hablo con mi presidente (Nicolas Sarkozy); cuando recibo cartas de la gente donde me dan ánimo, eso para mí es la felicidad.

Hace más de un mes usted fue trasladada de Tepepan, donde ahora se encuentra, al penal de Santa Martha Acatitla. Solo duró dos noches allá, ¿a qué se debió ese traslado exprés?
Me quieren castigar, que no hable con la prensa. De hecho me hicieron firmar una carta donde me comprometía a no dar entrevistas, y he solcitado entrada a varios medios con sus cámaras, permisos que no han sido otorgados.

¿Se siente perseguida?
Cuando regresé aquí a Tepepan me encontré con rejas en las ventanas de mi estancia y con cámaras en el pasillo, una que está al frente de la puerta de mi estancia ¿Por qué se quieren ensañar conmigo?, es la pregunta que hago.

¿Le da miedo hablar?
No, no me da miedo porque soy inocente y ya lo he demostrado.

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